El dador fructífero

Si usted ha visitado Israel, sin duda ha visto el contraste entre el río Jordán y el Mar Muerto. Las orillas del Jordán están rodeadas de árboles y verdor, pero alrededor del Mar Muerto no hay vida. La razón es que no tiene salida. Cuando el agua se derrama en ese mar, se queda allí. Al final, las sales se acumulan y contaminan el agua.

Esta es una viva imagen de dos planes financieros diferentes. El Mar Muerto es comparable al sistema del mundo, que se basa en la acumulación y preservación la riqueza. El objetivo es conseguir suficiente para poder tener suficiente, pero este enfoque da como resultado el encantamiento egoísta. Los cristianos que siguen este plan creen, equivocadamente, que es el camino hacia la seguridad. Pero lo que no entienden es que la acumulación hace espiritualmente estériles sus vida, y pone barreras a las buenas obras que Dios quiere que ellos hagan.

El plan financiero de Dios es como un río en movimiento continuo. Cuando sus provisiones se derraman en nuestras vidas las pasamos a otros. Esto da como resultado una vida fructífera centrada en la construcción del reino de Dios. Quizás usted se dio cuenta de que Él promete proveer de “pan al que come” a quienes dan, pero ¿sabía usted que Él también dará “semilla al que siembra”? Él provee suficiente para vivir, y suficiente para dar.


REFLEXIÓN

Si usted se convierte en un dador generoso, Dios promete que “aumentará los frutos de vuestra justicia”. Hay
necesidades en la iglesia y en el mundo que Él quiere
atender por medio de nuestra generosidad. Permita que
las bendiciones de Dios fluyan a través de usted.

 

Tomado del devocional En Contacto
por Dr. Charles F. Stanley
provisto por Hna. Toñita Pabón