El Padrenuestro.

Como un jefe de familia debe enseñarlo en forma muy sencilla a los de su casa.

 

  Padre nuestro que estás en los cielos.

¿Qué quiere decir esto?   Con esto, Dios quiere atraernos para que creamos que Él es nuestro verdadero Padre y nosotros sus verdaderos hijos, a fin de que le pidamos con valor y plena confianza, como amados hijos a su amoroso padre.   

Primera Petición 

 Santificado sea tu nombre.

¿Qué quiere decir esto?  El nombre de Dios ya es santo de por sí; pero rogamos con esta petición que sea santificado también entre nosotros.  

¿Cómo sucede esto?  Cuando la palabra de Dios es enseñada en toda su pureza, y cuando también vivimos santamente conforme a ella, como hijos de Dios. ¡Ayúdanos a que esto sea así, amado Padre celestial! Pero quien enseña y vive de manera distinta de lo que enseña la palabra de Dios, profana entre nosotros el nombre de Dios. De ello, ¡guárdanos, Padre celestial!.    

Segunda Petición

 Venga tu reino. 

¿Qué quiere decir esto?   El reino de Dios viene en verdad por sí solo, aun sin nuestra oración.  Pero rogamos con esta petición que venga también a nosotros.    

¿Cómo sucede esto?  Cuando el Padre celestial nos da su Espíritu Santo, para que, por su gracia, creamos su santa palabra y llevemos una vida de piedad, tanto aquí en el mundo temporal como allá en el otro, eternamente.      

 

Tercera Petición

 Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.   

¿Qué quiere decir esto?  La buena y misericordiosa voluntad de Dios se hace, en verdad, sin nuestra oración; pero rogamos con esta petición que se haga también entre nosotros.  Cuando Dios dispersa y dificulta todo mal propósito y voluntad que tratan de impedir que santifiquemos el nombre de Dios y de obstaculizar la venida de su reino, tales como la voluntad del diablo, del mundo y de nuestra carne.  Así también se hace la voluntad de Dios, cuando Él nos fortalece y nos mantiene firmes en su palabra y en la fe hasta el fin de nuestros días. Esta es su misericordia y buena voluntad.   

Cuarta Petición
   El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 

 ¿Qué quiere decir esto?   Dios da diariamente el pan, también sin nuestra súplica, aun a todos los malvados; pero rogamos con esta petición que él nos haga reconocer esto y así recibamos nuestro pan cotidiano con gratitud.  

¿Qué es esto: el pan cotidiano?  Todo aquello que se necesita como alimento y para satisfacción de las necesidades de esta vida, como: comida, bebida, vestido, calzado, casa hogar, tierras, ganado, dinero, bienes; piadoso consorte,  hijos piadosos, piadosos criados, autoridades piadosas y fieles; buen gobierno, buen tiempo; paz, salud, buen orden, buena reputación, buenos amigos, vecinos fieles y cosas semejantes a éstas.   
Quinta Petición
 Y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. 
 
¿Qué quiere decir esto?  Con esta petición rogamos al Padre celestial que no  tome en cuenta nuestros pecados ni por causa de ellos nos niegue lo que pedimos. En efecto, nosotros no somos dignos de recibir nada de lo que imploremos, ni tampoco lo hemos merecido, pero quiera Dios dárnoslo todo por su gracia, pues diariamente pecamos mucho y sólo merecemos el castigo. Así, por cierto, también por nuestra parte perdonemos de corazón, y con agrado hagamos bien a (todos) los que contra nosotros pecaren. 
Sexta Petición
   Y no nos dejes caer en la tentación.
 ¿Qué quiere decir esto?  Dios, en verdad, no tienta a nadie; pero con esta petición le rogamos que nos guarde y preserve,  a  fin  de  que  el diablo,  el mundo  y nuestra carne no nos engañen y seduzcan, llevándonos a una fe errónea, a la desesperación y a otras grandes vergüenzas y vicios. Y aun cuando fuéremos tentados a ello, que al fin logremos vencer y retener la victoria.   
Séptima Petición
 Mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por los siglos de los siglos.  

¿Qué quiere decir esto?  Con esta petición rogamos, como en resumen, que el Padre celestial nos libre de todo lo que pueda perjudicar nuestro cuerpo y alma, nuestros bienes y honra, y   que   al  fin, cuando llegue nuestra última hora, nos conceda un fin bienaventurado, y, por su gracia, nos lleve de este valle de lágrimas al cielo para morar con él. Amén.  

¿Qué quiere decir esto?  Que debo tener la certeza de que el Padre celestial acepta estas peticiones y las atiende; pues él mismo nos ha ordenado orar así y ha prometido atendernos. Amén, amén, quiere decir: Si, sí, que así sea.